26 3 / 2010

Pensamiento

Calidez

Inocencia perversa con sed de amor,
acallas tus libélulas mensajeras
con el hambre de mis besos,
mordiendo con ansia mis ojos
insaciables de caricias.
Curvas y curvas
y después curvas de pasión,
recorres mi cuerpo
con guantes de mil dedos,
te miro
y me pierdo en el infinito finito de tu piel.
Sigo las constelaciones de tu espalda,
dibujo galaxias en la cima de tus pechos
a mitad de camino entre tus labios.
Acaricias con susurros mis manos,
olvido quien soy por momentos,
me deshago y compongo,
jugando con el mecano de tu sueños,
no se lo que soy
ni quien eres
sólo que cuando me miras
.
.
.
muero.